Miguel (Moshe) Czerniak. EL FINAL. Editorial Sopena Argentina, 1967.
El Maestro internacional Moshe Czerniak nació en Varsovia, Polonia en 1910; ascendió a la primera categoría en 1929 al vencer en brillantes partidas a S. Glocer. Tres años más tarde ganó el segundo premio, con score de 80 por ciento, del torneo metropolitano individual de Varsovia para la primera y segunda categoría, y en 1934 se trasladó a Jerusalén, donde residió hasta 1939. En el año 1935 intervino, formando parte del cuadro de ajedrecístas palestino, en el Torneo de la Naciones realizado en la capital polaca; su score fue del 54 por ciento. Ganó el título de campeón palestino en los años 1936 y 1938, con scores de 85 y 90 por ciento, respectivamente, y en 1937 terminó en la tercera posición, con un score de 60 por ciento. Durante cinco años consecutivos - de 1935 a 1939, inclusive- se adjudicó el título de campeón de la ciudad de Jerusalén. Ocupó el segundo lugar en el Tornero de Maestros que en 1939 se efectúo en Tel Aviv - la ciudad más populosa de Palestina ( hoy Israel). Ese mismo año se disputó en Buenos Aires el Torneo de las Naciones. A él concurrió Czerniak como integrante del equipo palestino, defendiendo el primer tablero. Estalló entonces la Segunda Guerra Mundial, y se quedó radicando en Buenos Aires. De 1939 hasta 1950 residió en la Argentina, donde compitió en numerosos torneos con sobresalientes actuaciones. Regresó a Europa y luego se radicó en Israel, país al que representó en varias competencia internacionales. Czerniak participó en más de 50 torneos internacionales en los que obtuvo notables resultados.
El periodismo y las publicaciones de ajedrez lo contaron también entre sus colaboradores: durante el tiempo que residió en Jerusalén fue asiduo escritor de notas y comentarios técnicos destinados a diversos diarios y revistas del Viejo Continente; en 1936 y 1937 dirigió la " Revista de Ajedrez " de la capital palestina, y desde 1940 colaboró en " El Ajedrez Americano ", de Buenos Aires.
Ha publicado Czerniak varias obras de ajedrez, entre las que se destacan: " El Final ", "La Defensa Francesa", "Partidas Selectas de Botvinnik" y "Torneo Internacional - Buenos Aires, 1939".LA ENSEÑANZA PRIMORDIAL DEL AJEDREZ DEBE COMENZAR CON LOS FINALES
Resulta un serio error pedagógico empezar a enseñar el ajedrez con un estudio de las aperturas. ¿Cuál es la finalidad del juego? - nos preguntará el principiante -. ¿ Obtener posición superior al comienzo de la partida, o dar mate al rey enemigo? Y por esa razón los tratados de ajedrez empiezan con mates simples. El principiante aprende a dar mate con diversas piezas; después le enseñamos a coronar los peones para procurarse las piezas necesarias para ganar. Así, poco a poco, traba conocimiento con algunos finales.
Y sólo después de aprender a vencer en un simple final ganador (o imponer tablas mediante un procedimiento teórico), podemos pasar a la enseñanza de la apertura y del medio juego, para que nuestro alumno sepa procurarse mediante un juego exacto y acertado un final ganador. Esta es generalmente la finalidad de la partida de ajedrez. Y de nada servirán el conocimiento de las aperturas y la habilidad en el medio juego si no podemos aprovechar las ventajas obtenidas en estas fases de la partida; si no sabemos realizarlas en la acción final.
EL FACTOR ESENCIAL DE LOS FINALES: EL RAZONAMIENTO LÓGICO.
Mientras que casi en todas las aperturas hay diversas variantes satisfactorias y la opción por una u otra de ellas se hace más bien de acuerdo con la preferencia individual o las sugestiones de las autoridades ajedrecísticas (creo que son relativamente pocas las líneas de juego que no deben adoptarse, so pena de perder la partida), en los finales la cuestión es muy diferente. Aquí, por lo general, tan sólo un camino conduce a Roma. Y la línea de juego exacta no se puede inventar ni imaginar, sino que debe encontrarse como resultado de un razonamiento en el cual el objetivo y los medios para alcanzarlo son conocidos. Todo se reduce, pues, a obrar en completo acuerdo con las normas; a no romper la armonía que prevalece en esta parte del juego. En los finales las jugadas buenas aisladas para nada sirven si no persiguen un fin, si no forman parte de un plan o procedimiento.
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Colaboración de Francisco Calderón. Derechos de terceros protegidos por ley. Pede reproducirse sólo con fines didácticos. SJO CRC 01-05-2008.

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